La razón principal por la que es necesario cotizar a una AFP es porque la mayor parte de ese dinero, junto con los aportes que realizan los empleadores, se destina a una cuenta de ahorros que es propiedad exclusiva del trabajador y en la que se va acumulando dinero que servirá en el futuro para financiar pensiones por vejez o invalidez, o en caso de que fallezca, pagar pensiones por sobrevivencia a sus familiares.