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Sobre la creación de cultura previsional

 26 de Febrero de 2004

La reforma al sistema de pensiones involucró un cambio radical con el objeto de pasar de un sistema de pensiones contributivo de reparto a otro de capitalización individual.

Ruth de Solórzano

De la cotidianidad de conversaciones resalta la diversidad de interpretaciones respecto a qué es un sistema de pensiones, y específicamente cuál es el salvadoreño, que a raíz de la reforma efectuada en diciembre de 1996, contempla características muy especiales y diferentes para tres grandes grupos poblacionales.

Cada uno pretende adaptar las disposiciones que pueden ser adecuadas para su caso particular a amigos, vecinos, etc., y probablemente a ese amigo o vecino le sean aplicables disposiciones legales diferentes por razones de edad, sexo, grupo familiar e historia laboral.

En asuntos previsionales cada caso es diferente, único.
El tema de pensiones y la necesidad de cubrirse de riesgos como la vejez, la invalidez y la muerte, son tan poco sensibles para la juventud, que se torna prácticamente un tema de personas muy próximas a jubilarse, quienes recientemente han empezado a ilustrarse sobre el mismo, o personas ya pensionadas; así como de intelectuales y centros de investigación interesados en evaluar la interrelación de los sistemas de pensiones con políticas públicas, impacto macroeconómico y otros similares.
De ahí resulta que las interpretaciones particulares sean tan diversas y, a veces, erróneas.
En este contexto, ha iniciado operaciones la Asociación Salvadoreña de Administradoras de Fondos de Pensiones, ASAFONDOS, con el objeto de difundir las características, conceptos y funcionamiento del Sistema de Ahorro para Pensiones, y promover su desarrollo.
El reto es grande y el camino extenso; el más concreto beneficio que se puede dar a la población es el conocimiento, la información clara y sencilla con la cual pueda tomar cada uno mejores decisiones.
La reforma al sistema de pensiones involucró un cambio radical con el objeto de pasar de un sistema de pensiones contributivo de reparto a otro de capitalización individual.
Implica pasar de un sistema en el que las generaciones de trabajadores jóvenes financian con sus cotizaciones las pensiones, a otro sistema en el que cada uno ahorra para su propia cobertura y, por lo tanto, se financia a sí mismo su pensión y la de sus beneficiarios.
Se determinó que en el sistema de reparto, las prestaciones que la población recibía no tenían una relación equitativa respecto de las contribuciones que se habían efectuado durante la vida laboral y que era necesario hacer aumentos constantes a las contribuciones de los trabajadores más jóvenes, para pagar las pensiones o hacer reducciones cada vez mayores a las pensiones para que las cotizaciones recibidas alcanzaran para cubrirlas, lo cual en el tiempo hace que este sistema de reparto no sea sostenible financieramente.
En un sistema de capitalización individual como es el Sistema de Ahorro para Pensiones ( SAP), cada uno es propietario de su cuenta individual y con ésta serán pagadas su pensión y la de sus beneficiarios; las reglas en términos de cotizaciones están establecidas y no se hacen aumentos constantes a sus contribuciones como era necesario hacer en el sistema de reparto.
La rentabilidad de la cuenta, el salario por el cual cotiza y el tiempo cotizado son los que en la práctica permiten determinar en forma proporcional el nivel de beneficios a los que cada persona tendrá derecho. De ahí que la legislación contemple como primer grupo poblacional a todos los menores de 36 años y las personas que se incorporaran por primera vez al mercado laboral, como afiliados exclusivos del SAP, por disponer de la posibilidad de ahorrar más tiempo, pudiendo así lograr una mejor pensión.
El segundo grupo, eran los 70,000 pensionados que ya tenían ISSS e INPEP y más de 60,000 personas con un rango de entre cinco años y menos para llegar a la edad requisito para pensionarse por vejez, a quienes se les aplicó un régimen transitorio dentro del Sistema de Pensiones Público (SPP) respetando sus más cercanos derechos en curso de adquisición y por disponer de muy poco tiempo para poder acumular recursos propios y rendimientos en una cuenta.
Y, finalmente, el grupo que podía optar por el SAP o por el SPP que comprendía las mujeres entre 36 y 50 años y hombres entre 36 y 55 años de edad cumplidos entre el 15 de abril y el 15 de octubre de 1998, cuyo caso particular podía variar en tiempo cotizado, grupo familiar, estado de salud, años por trabajar. Para este grupo se estableció un régimen transitorio diferente de los dos grupos poblacionales anteriores.
Por lo tanto, es muy importante ubicarse en el caso específico para evaluar los deberes y derechos que tiene cada uno en el sistema de pensiones salvadoreño.